FESTIVAL ARTÍSTICO DEL NOROESTE.

 

Estudiantes y graduados de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos del Instituto del Desarrollo Humano de la UNGS organizan la segunda entrega de FAN (Festival Artístico del Noroeste), un encuentro que propone visibilizar y profesionalizar los actores artísticos de la región.

 

Con motivo de la segunda edición del Festival Artístico del Noroeste (FAN), Noticias UNGS entrevistó a José Albornoz, graduado de la Universidad y parte del grupo de trabajo que lleva adelante el festival. Los anima –dice– “la idea de democratizar la cultura y generar espacios de construcción colectivos e igualitarios”.

–¿Qué balance les dejó la edición anterior?

–Un saldo positivo, en varios aspectos: Para muchos jóvenes fue la primera vez que participaban en la producción y gestión de un festival de esas dimensiones. Desde un principio se comprometieron con la idea de trabajar en el aprendizaje mutuo, la solidaridad y la creatividad, sorteando los desafíos que conlleva crear un evento así, desde cero. Iniciativas como el FAN son fundamentales para complementar nuestra formación universitaria. La gestión cultural se aprende en el campo, diseñando e implementando proyectos. En la práctica se forma el gestor. Durante la convocatoria, el año pasado recibimos 170 propuestas, y en el FAN se presentaron cerca de 80 artistas y alrededor de 800 espectadores. Hubo una gran conexión entre ellos y se formó un grupo humano muy valioso entre nosotros.

–¿Creen que puede transformarse en un encuentro cultural referente en la región?

–El tiempo dirá hasta dónde llegamos con el FAN. La realidad marca que este año superará al anterior. Y es mérito de todo el equipo que puso al festival dentro de la agenda cultural de la región y que además es observado como un festival universitario. Su continuidad no depende de un par de nombres propios sino de que, pese al recambio, pueda perdurar, y que, incluso, cada grupo le vaya marcando su impronta y el rumbo. No debemos olvidar que sin el apoyo institucional de la Universidad y del trabajo de los artistas, no hubiese podido concretarse.

El sábado 16 y domingo 17 de septiembre, el evento se realizará en el Centro Cultural de la UNGS (Roca 850, San Miguel) y llegará con varias novedades. Entre ellas, la de sumar el área de artes audiovisuales con los trabajos de Camila Pomponio y Limbo, las visuales con las exposiciones fotográficas de Desertores y Polika, las escénicas con las puestas de “Aduladores” (de “El derrotero teatral”) y “La capa roja” (“Teatro integral”) y la música con las presentaciones de Sir Clemente, Santiago Alonso y Rompecanezas, entre otros. Además –dice Albornoz–, “brindaremos un taller dentro del festival que estará a cargo del colectivo Máquinas de Mirar y consiste en la construcción de un juguete y su aproximación al lenguaje audiovisual”. Los participantes percibirán una retribución: “Estamos convencidos”, dice Albornoz, de que “un modo de profesionalizar al sector cultural es reconocer al artista como un trabajador”.

–El festival nació en paralelo al Observatorio Cultural de la UNGS…

–Ambas acciones integran una misma idea: Conocer la realidad, saber desde dónde partimos y cómo podemos aportar para potenciarla. La Universidad debe seguir en ese camino de fortalecimiento e intercambio cultural, junto a políticas concretas para el territorio donde se inscribe. En el FAN apostamos a trabajar con artistas y gestores, ofreciéndoles no sólo un lugar para exhibirse sino también capacitarse.

El Observatorio se creó con el propósito de conocer la situación actual de los espacios culturales de San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz, a partir de la confección de un mapa que releva las actividades artísticas de la zona, transformándose en un insumo clave para la planificación de políticas y acciones culturales.

–Hasta el momento, ¿cuáles fueron los resultados?

–A través del FAN y el Observatorio, tras un año y medio de investigación, observamos un escenario cultural dinámico, cambiante y solidario, conformado por colectivos y espacios autogestionados para quienes la única manera de crecer es a través del trabajo en equipo. Es necesario propiciar el reconocimiento legal de la cultura como una dimensión transversal a las políticas públicas que persiguen el bienestar de los ciudadanos, determinar herramientas para articular y establecer metodologías, derechos y obligaciones de distintas partes. Hoy se vuelve imprescindible trabajar en la elaboración de un texto para regular, proteger e impulsar la actividad cultural y artística de la región.