POLÍTICA Y CULTURA.

En el Instituto del Desarrollo Humano de la UNGS los programas de investigación tienen buen sabor. Cuando en 2008 el mundo financiero internacional estalló por el aire produciendo una crisis cuyos efectos aún nos acompañan, empezó a funcionar allí el Programa Interdisciplinario para el Seguimiento de la Crisis del Orden Económico Mundial, conocido por su sigla PISCO, que Ricardo Aronskind dirige hasta la fecha. Y desde hace ahora un par de años, bajo el estímulo del fuerte crecimiento del interés político y académico por la situación de la hermana República del Paraguay, se puso en marcha el CHIPA (Cultura, Historia, Ideas, Política y Artes del Paraguay), que aquí presenta su director, el investigador docente Rocco Carbone.

Pese a que el origen propiamente académico del CHIPA se remonta a inicios de 2014, en realidad el programa empezó a configurarse, sin que entonces pudiéramos sospecharlo siquiera, a partir de un drama político-social de la América Latina del siglo XXI: el golpe a un gobierno democrático que en Paraguay había roto una hegemonía de seis décadas –del tradicional Partido Colorado– y que estaba implementando algunas tímidas ampliaciones de derechos. Corría junio de 2012 y muchos de los futuros integrantes del CHIPA estábamos en Asunción, en la Plaza de Armas, donde escuchamos el último (un tanto deplorable) discurso de Fernando Lugo como presidente. Asistimos a la asunción de su exvicepresidente, Federico Franco, luego de haber recibido dos bombazos por parte de los militares paraguayos, que separaban a los manifestantes del edificio del Parlamento, cuyas Cámaras acababan de votar a favor del juicio político. Fue la primera vez que sentí frío en Asunción.

Ya en Buenos Aires, con Lorena Soler pergeñamos un libro: Franquismo en Paraguay. El golpe, del que participaron cuadros políticos de la izquierda paraguaya e intelectuales, militantes y académicos de ambos países. Por los mismos días, en pleno receso invernal, la UNGS invitó al exministro de Cultura de Lugo, quien fue declarado Visitante Ilustre. A sala llena, Ticio nos habló de la trama del golpe, de la situación de la izquierda paraguaya, de los nuevos equilibrios entre los Partidos Colorado y Liberal y de los campesinos de Curuguaty masacrados y muertos. Pocos meses después nos visitaron dos abogados de primera línea: Adolfo Ferreiro –uno de los defensores de Lugo en el Parlamento– y Guillermo Ferreiro –actual defensor de los once campesinos imputados por la masacre de Curuguaty, que dio pie al juicio político de Lugo y al consecuente golpe parlamentario. Paralelamente, junto con la revista Crisis y algunos colegas de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos de la Universidad, filmamos un corto: La dictadura del Parlamentariado, que puede verse a continuación:

Fue entonces cuando entre varios colegas del IDH y del Instituto del Conurbano de la UNGS, junto a otros del Grupo de Estudios de Sociología Histórica de América Latina de la UBA, empezamos a imaginar el CHIPA: un espacio donde pudieran confluir investigación y acciones con la comunidad tendientes a promover la cultura paraguaya y su estudio en la Argentina, sobre todo en la zona de influencia de nuestra Universidad. Además de nuestras propias investigaciones, nos motivaban por lo menos tres razones para la formalización del Programa: una, la necesidad de una integración académico-intelectual del Cono Sur y de que la Universidad tuviera una incidencia en ella; otra, la idea de que hay un Paraguay –como una Bolivia, un Perú, un Uruguay…– fuera de sus confines nacionales: de hecho, nuestra Universidad está situada en un territorio que cuenta (sobre todo en San Miguel y en José C. Paz) con una gran colectividad configurada por viejas y nuevas capas de migrantes paraguayos; la tercera, el hecho de que varios de nuestros estudiantes son argentinos de primera generación con ascendencia paraguaya, paraguayos de nacimiento escolarizados en la Argentina o paraguayos llegados a la Argentina hace pocos años.

A principio de 2013 el CHIPA se constituye formalmente, aunque “formalmente” es una manera de decir, porque se trata de un espacio esencialmente indisciplinado, en el que convivimos trabajadores provenientes de distintas disciplinas, integrado por estudiantes de grado y de posgrado y por graduados de nuestra Universidad, así como por colegas provenientes de profesorados de la zona e investigadores docentes de la UNGS y de la UBA. Todos tenemos como sujeto de nuestros intereses académico-militantes el Paraguay: sus manifestaciones artísticas, culturales, sociales, políticas, históricas, lingüísticas. El CHIPA llevó a cabo varias actividades: un seminario interno de discusión sobre los distintos temas de investigación de los integrantes, aún activo, abierto a todo investigador (en sentido amplio) que quiera sumarse, y varias charlas de invitados extranjeros de paso por la Argentina, que interceptamos porque vienen investigando sobre Paraguay o militando distintas causas sociales y políticas; de hecho, hacia junio de este año nos visitará la Dra. Gaya Makaran, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM (México), para conversar sobre nacionalismos y género.

Por otra parte, el CHIPA organizó dos jornadas denominadas “Paraguay como fronteras”, y prepara las terceras para 2015, con el propósito de pensar a Paraguay no como un lugar de excepcionalidad regional sino desde la “extranjeridad”, traspasando sus fronteras, desde la compleja trama de pensamiento que se está constituyendo en el contexto de la América Latina del siglo XXI: un espacio geo-político-cultural definido por sus procesos de democratización y ampliación de derechos. Así, en dos años recibimos en la UNGS a expertos de distintas universidades argentinas, paraguayas, chilenas y brasileñas. Por cierto: las II Jornadas, en diciembre de 2014, fueron inauguradas por Magui Balbuena, dirigente campesina de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) y candidata a Vicepresidenta de la República por el movimiento Kuña Pyrenda (huella de mujeres en guaraní) en 2013. Señalo esto porque las Jornadas tienen un espíritu académico-militante que trata de reflejarse en otras actividades del CHIPA. De hecho, desde mediados de 2014 el CHIPA lleva adelante una serie de encuentros sobre distintos temas político-culturales relacionados con el Paraguay en algunas escuelas secundarias de la zona de influencia de la Universidad, junto a progresivos acercamientos a organizaciones sociales de migrantes paraguayos.

Último: una invitación y un agradecimiento. Invitación formal a todos los curiosos que quieran sumarse a las travesuras del Programa ([email protected]). Y si bien este relato está escrito en primera persona, las acciones que comenta son menos personales que colectivas: no habrían podido ser contadas sin los compromisos entusiastas de Fiorella Vallejos, Lorena Soler, Gustavo Torre, Edil Cáceres, Cristian Vázquez y Roberto Amigo.

Rocco Carbone

La maldición de Nemur

En el marco de las actividades del CHIPA, la Universidad publicó el año pasado la primera edición argentina de un libro precioso y sofisticadísimo: La maldición de Nemur, de Ticio Escobar. Se trata de un texto etnográfico que recupera la observación directa de un conjunto de ceremonias, si no secretas, al menos de difícil acceso, pero también de un diario de campo. De una interrogación sobre la historia del arte, pero también de un tratado de crítica visual. De un análisis antropológico que se engarza con el relato mítico y la teoría del color con el léxico chamacoco, pero también de una novela-testimonio que rearticula relatos orales de chamanes-informantes, que conectan a su vez religión y magia chamánica. Todo eso referido a los indígenas ishir, del Gran Chaco paraguayo.