ESCUELA SECUNDARIA. 

 

La situación sanitaria que atravesamos en el país y en el mundo planteó en 2020 a los educadores y las educadoras de todos los niveles del sistema, y les vuelve a plantear ahora en este 2021, un conjunto de desafíos que reclamaron y reclaman grandes esfuerzos y un sostenido trabajo de reflexión. La vicedirectora de Asuntos Académicos de la Escuela Secundaria de la UNGS Graciela Bellome reflexiona aquí sobre lo que se hizo y lo se va a hacer.

 

Mucho se dijo y se escribió desde aquel 20 de marzo del 2020 sobre lo inédito de la situación que estamos viviendo; sobre la falta de antecedentes que nos permitan tener alguna referencia para pensar de la mejor manera lo que está ocurriendo. Podemos resumirlos en un estado de perplejidad absoluta: estamos confundidos, dudamos de lo que se debe hacer al respecto, algunos hasta convertidos en irresolutos.

Quienes integramos el conjunto de profesionales de la educación somos conscientes de que estamos desde entonces desafiados a desplegar un conjunto de estrategias para llegar a cada uno de los y las estudiantes para atender su derecho a la educación. Y en particular para quienes trabajamos en escuelas públicas del conurbano de la Provincia de Buenos Aires, el desafío se desarrolla en un escenario en el que se pueden contar historias del lado de los “nadies” (como dijo Gabriela Diker, en relación con el poema de Galeano, cuando asumió su último mandato como rectora de la UNGS). “invisibles”, digo yo. Es decir: del lado de los que soñaron que un día llovería buena suerte, del lado de los que no tienen para comer, del lado de los que no tienen agua, del lado de las y los estudiantes de escuela secundaria que no tienen conectividad, del lado de los estudiantes de escuela secundaria que no tienen computadoras ni celulares… del lado de los que no figuraban en la historia universal.

Sin embargo, si algo permitió esta pandemia fue hacerlos visibles, dejarlos a cielo descubierto, a la intemperie. Más allá de lo traumático que los devastó, han podido cruzar la frontera de la información socialmente autorizada.

En la Escuela Secundaria de la Universidad Nacional de General Sarmiento, atendiendo a este derecho nos anticipamos a “cuidar lo posible” (Cornu, 2018). Un cuidado pensado no como un curar, no exclusivamente como algo que sea la razón de los oficios de la salud; sino como una forma de velar sobre aquello que nos mantiene vivos, formas de confianza, hospitalidad, fragilidad, lo común. Cuidar como lo concerniente a los que coexisten en una ciudad, en una sociedad, en una escuela. Cuidar en el sentido de “continuar con el trabajo pedagógico”, haciendo lo que creemos mejor, con los errores propios de actuar en un escenario desconocido…

La primera pregunta por responder fue ¿qué continúa de lo pedagógico?, ¿qué otra cuestión que no sea prioritariamente el sostenimiento del hilo de la transmisión cultural? Ese principio nos ha llevado a todos a reinventar la escuela, a dar continuar a la finalidad de “proporcionar a cada cual, independientemente de sus antecedentes, de su aptitud o de su talento natural, el tiempo y el espacio para abandonar su entorno conocido, para alzarse sobre sí mismo y para renovar el mundo (para cambiarlo de un modo impredecible)” (Simmons y Maschelein: 12).

Pensar esta reinvención desde la Vicedirección de Asuntos Académicos (VDAA) nos llevó a focalizarnos en la escena de la enseñanza, y allí surgieron nuevas preguntas: ¿qué es enseñar en aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO)?, ¿qué posibilidad de circulación de la palabra que media en el enseñar y el aprender pudo continuar?, ¿qué pasa si hay silencio en la continuidad?, ¿qué intervenciones pueden pensarse ante un silencio sin gestos, ni cuerpos? En estas condiciones, ¿de qué alteraciones (reinvenciones) podemos hacernos cargo? ¿Qué se resuelve con el “todos” delante de “todos”? y ¿qué se resuelve con el “cada uno solo en su casa”? ¿Por qué un estudiante se conectaría con esta propuesta que le hacemos?

Todo el trabajo que se llevó adelante durante el año 2020 y lo que dimos por iniciado en lo que va de este 2021, se aloja dentro de los lineamientos fundacionales de la propuesta pedagógica de la ES-UNGS. Uno de sus mayores desafíos, desde su proyecto fundacional, es el de diseñar, pensar, y ofertar diferentes instancias pedagógicas con la intención de favorecer el avance en los estudios de lxs estudiantes. Dicho desafío se enmarca en el reconocimiento de que es un nivel educativo que desde hace poco más de una década es obligatorio y que está atravesado por historia que lo aleja de las concepciones sobre el derecho a la educación que sostenemos. Por ello, el propio Régimen Académico de la escuela habilita la posibilidad de pensar y construir una escuela en la que se promuevan experiencias de aprendizaje que permita superar la organización de la institución y distribución de lxs estudiantes a través de los criterios conocidos: año/materia, y de esa manera son lxs propios estudiantes quienes definen su propia trayectoria en el nivel secundario.

Además, dicho Régimen, con la intención de favorecer la permanencia de lxs adolescentes y jóvenes en la escuela y su avance en sus estudios, dispone el cursado y la aprobación por asignaturas o instancias curriculares en las que se combinan distintas modalidades de trabajo (seminarios, talleres, módulos de formación profesional, etc.), cargas horarias y duraciones.

Justamente, estos objetivos fundacionales quedan hoy –y más que nunca– enmarcados en las Resoluciones del CFE (366/2020 a 369/2020) referidas a los procesos de seguimiento de lxs docentes respecto del proceso de apropiación por parte de lxs estudiantes, de saberes de un área curricular determinada. Dichas resoluciones plantean –entre otras cosas– la posibilidad de reorganizar la enseñanza de todos los niveles y modalidades, acompañando la diversidad de las trayectorias de lxs estudiantes, y priorizan curricularmente los ciclos y ejes estructurantes de saberes, en vez de años y materias. Si bien contribuyen a generar condiciones de gobernabilidad para las excepcionalidades de la pandemia (así lo expresa la Resolución CFE 366/2020), también promueven la instalación y/o continuidades de institucionalidades previstas y deseadas en el mediano plazo.

En sintonía con lo descripto anteriormente podemos mencionar como primer hito del trabajo sostenido que hemos llevado adelante durante el 2020, la decisión institucional (desde el mes de abril) del trabajo en simultáneo en todos los espacios curriculares sobre tres objetivos académicos1, con la intención de promover el mismo desafío cognitivo en todas las disciplinas. Y que podemos considerar como la primera instancia de priorización curricular.

El período de síntesis del año 2020 nos encontró en condiciones (históricas de nuestra escuela y coyunturales de la época en que se vivió) de llegar a un acuerdo de trabajo de la institución que explicita que lxs estudiantes “son de todos”. Para ello pensamos en un modo de trabajo que se desarrolló durante diciembre/febrero que se apoya en lo que cada grupo de profesores/as pudo resolver con más facilidad, por experiencia anterior o por formación específica (Terigi, 2020). Las materias troncales se reagruparon en tres ejes: Ciencias sociales, Ciencias naturales y exactas, y Expresión. Las materias específicas de la orientación en Comunicación en un mismo eje, las materias específicas de la modalidad Técnica en otro eje, y las materias de la orientación en Lenguas Extranjeras en otro eje.

El año 2021 entendemos que recogerá los primeros efectos producidos por las condiciones de ser “invisibles” (como mencionamos en un inicio). La falta de conectividad, la falta de dispositivos electrónicos, los entornos de trabajo incómodos (a veces compartido con toda la familia), produjeron agujeros en el entramado del avance de la trayectoria escolar de no pocos estudiantes.

A eso se suman las pérdidas: no solo de personas conocidas/familiares/queridas; sino también de los espacios de ocio creativo, de esparcimiento, de comunicación con otros… la pérdida de la vida íntima abierta al espacio público de la escuela, que invadió los celulares, esos que estaban destinados a encontrarse con otro, a jugar, a escaparse de la escuela… ¡y que sin pedir permiso la escuela invadió, irrumpiendo en lo íntimo y cotidiano!

Es momento de re-programar, re-diseñar –en el marco de los cuidados de salud e higiene– estrategias que permitan reponer y transitar aquellas pérdidas. Nos espera un 2021 en el que, por un lado, se impuso la necesidad de re-construir la idea de lo comunitario, y, por otro, la simultaneidad de la posibilidad y la necesidad de una mayor articulación de la escuela con el resto de la universidad. Y es allí, en ese punto, en el que ya estamos construyendo nuevos lazos con diferentes actores para encontrarnos y todxs juntxs acoger a esas y esos invisibles: comenzamos articulaciones con los profesorados2, iniciamos trabajos en conjunto con los diferentes institutos, con las diferentes secretarías. Todos quienes hacemos la UNGS entendemos que es posible la educación para ellos también. Es tiempo de animarse a hacerlo!

Graciela Bellome

29/03/21

 

 

1 Los tres objetivos son: leer comprensivamente, desarrollar un pensamiento crítico y comunicar a otros. De todo lo que supone “saber leer comprensivamente”, solo nos dedicamos a “reconocer e interpretar diferentes modos de registrar información”. De todo lo que supone “desarrollar el pensamiento crítico”, solo nos dedicaremos en este caso a “formular hipótesis/conjeturas”. De todo lo que supone “comunicar a otros”, solo nos dedicaremos en este caso a algunas de las siguientes opciones: a) Relacionar causas con consecuencias, b) Explicar a otro lo que hice, lo que pensé, cómo lo pensé, c) Argumentar las afirmaciones que hago. Así, cada espacio curricular, propuso a los estudiantes una actividad que abordó dicha cuestión, apoyada en alguna temática específica del mismo.
2 Este año recibiremos a lxs primerxs estudiantes residentes del Profesorado de Lengua y Literatura.

 

Referencia bibliográficas:

  • Cornu, L., “Acerca de los oficios posibles. Aportes a una epistemología en acción”, en Frigerio, G., Korinfeld, D. y Rodríguez, C., Saberes en los umbrales, Buenos Aires: Noveduc, 2018.
  • Simons, M. y Masschelein, J., Defensa de la escuela. Una cuestión pública, Buenos Aires: Miño y Dávila, 2014.
  • Terigi, F., “No nos prepararon para esto”, en Seguimos educando en las escuelas. Acompañar. Cuidar. Enseñar, Ministerio de Educación, Buenos Aires, 2020.