POLÍTICAS DE GÉNERO.

 

Hay una “casa del amo”. No es una pregunta, es una aseveración fundada en las tramas que hilvanan la biografía personal con la experiencia colectiva. Puede lucir colores diversos y alzarse en geografías distintas, pero sus cimientos se comparten y reiteran: Audre Lorde ya lo advirtió. La casa del amo tiene gruesas paredes edificadas por decenas de años de vigilancia, normalización y represión de los “cuerpos inconvenientes” y de los deseos disidentes.

En tiempos en que la palabra “feminismos” se oye y escribe aquí y allá, con el capital sensible acumulado después de dos Paros Internacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans como expresión de la potencia creativa que caracteriza a este colectivo repleto de ricos matices, forjar y recrear “comunidad” es un imperativo ético emancipatorio y una forma de revolución existencial. Habilitar la escucha más allá de los propios oídos es una conquista y es política institucional en la Universidad Nacional de General Sarmiento.

La creación del Programa de Políticas de Género y la implementación del Procedimiento para el Abordaje de Situaciones de Violencia de Género que afecten a miembros de la comunidad universitaria de la UNGS funda una instancia más para cultivar el cuidado, el respeto y la promoción de derechos, aun en un contexto general de franco retroceso en esta materia.

El Programa de Políticas de Género tiene como propósito articular distintas acciones e iniciativas de difusión y sensibilización en el campo del género y las sexualidades, así como brindar atención, orientación e intervención ante situaciones de violencia o discriminación por género u orientación sexual. Desmontar la casa del amo, pero no con las herramientas del amo: de eso se trata. Es decir, no de cualquier manera y a como dé lugar, sino cultivando lo que el feminismo nos enseñó y continúa haciéndolo: forjando convivencias y lazos sociales genuinos y perdurables desde la amorosidad, el cuidado habilitante y recíproco, desde la libertad y no desde la posesión, desde la diversidad por sobre la homogeneidad uniformada, desde el dolor que se organiza y la rabia creativa que modela la emergencia política y subjetiva de sujetos plenos de ciudadanía.

El diseño y la gestión de políticas de género en la UNGS desde una perspectiva integral se orienta a forjar un ambiente libre de violencias, de reconocimiento y respeto a todas las manifestaciones identitarias y de promoción de la igualdad de trato y oportunidades. Toda acción en esta dirección abre nuevas preguntas, retoma otras ya antaño formuladas, sacude la comodidad de privilegios consuetudinarios, pero por sobre todo, con un marco de abordaje adecuado, alienta a tramitar potencias y necesidades.

Un nodo dentro de una red que contiene y rebalsa a nuestra Universidad, en la que se amasan subjetividades libres y formas de agencia. Porque no se trata de reconocernos solo como “víctimas” o “sujetos asistenciables”, sino como agentes de la rebeldía y el deseo, como sujetos políticos que, en compañía y comunidad, nos resistimos a ser expropiadas de nuestra voluntad y decisión.

Las políticas de género trabajan en la difícil geografía de la inseguridad íntima y sembrada, para volverla subjetividad política. Atiende críticamente y busca desmontar aquello que vuelve “imprescindible” que algunos colectivos sociales sientan que fracasan, que no podrán con sus potencias: disminuidas para encajar, “culpables” por lo que les pasa, con su palabra confiscada y sus llagas ocultadas, atraídas por lo que las destruye, castradas en su deseo y juzgadas a través de los ojos de quienes las encierran.

El Programa de Políticas de Género, como espacio y dispositivo, borda sus formas y estrategias con el hilo fuerte del feminismo, pues allí se ensaya y ofrece otra condición de existencia y un cambio de vida para muchas y muchos. Se trata, en definitiva, de reivindicar y promover condiciones dignas de vida y desarrollo, con derecho a circular sin temor, a expandir los deseos, a viajar solas o acompañadas, a amarse en la diversidad, a erotizarse en la disidencia, a tomar decisiones en las camas, aulas, oficinas, plazas, asambleas y parlamentos.

Simone de Beauvoir dijo en una ocasión que “debemos extraer la fuerza para vivir y las razones para actuar del conocimiento de nuestras auténticas condiciones de vida”. Aquí agregamos: volverlo política institucional, darle aire y espacio y hacer que dure.

Mariela Bernárdez

 

 

Si estudiás o trabajás en la UNGS y atravesás una situación de violencia de género podés recurrir al Programa de Políticas de Género para consultar, recibir orientación y/o presentar una denuncia. Oficina 123, Módulo I, Planta Baja. 4469-7500 (interno 7185). [email protected]