RECONOCIMIENTO.

En un acto organizado por el Programa “Memoria y Territorio” con motivo de la conmemoración de los 40 años del golpe cívico-militar de 1976, Rosa Tarlovsky de Roisinblit recibió el título de Visitante Ilustre de la UNGS por su distinguida y vasta trayectoria en la lucha por los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia.

Con un Auditorio colmado de expectantes estudiantes de diversas escuelas secundarias se desarrolló el encuentro en el que la UNGS nombró visitante ilustre a la vicepresidenta de la Asociación “Abuelas de Plaza de Mayo”, Rosa Tarlovsky de Roisinblit, en reconocimiento por sus años de trabajo en esa organización. La actividad estuvo impulsada por el Programa “Memoria y Territorio” (MyT) de la Universidad, que organizó una clase abierta sobre Memoria, Verdad y Justicia.

Acompañaron a Rosa su nieto Guillermo Pérez Roisinblit, nacido en cautiverio y recuperado por las Abuelas, el ex titular de la Auditoría General de la Nación y actual embajador extraordinario plenipotenciario y representante especial para los derechos humanos Leandro Despouy y el médico genetista Víctor Penchaszadeh, miembro del equipo responsable de la creación del primer “índice de abuelidad”. Presidida por la rectora Gabriela Diker, la ceremonia contó con la participación de representantes de organizaciones de DDHH, sindicales y políticas, de los coordinadores de Programa MyT y de miembros de la comunidad.

En su intervención, la Rectora enfatizó que esta iniciativa no constituye sólo un acto de reconocimiento a Rosa y su lucha, sino que es una declaración de lo que debe ser una universidad pública en la Argentina. “Esta escena representa mejor que ninguna otra el compromiso de la UNGS y su relación con la Memoria, la Verdad y la Justicia. Hay aquí hoy muchas generaciones, muchos jóvenes que trabajan para conservar la memoria y para mantener activa una lucha que será necesaria mientras siga habiendo nietos por recuperar y genocidas por juzgar”, expresó Diker.

“Los héroes más grandes que hubo en la dictadura fueron nuestros hijos. Lucharon por un mundo mejor, dieron su vida por esa casusa. Nosotras intentamos continuar esa lucha: fuimos constructoras y diseñadoras de valores sociales al impulsar la defensa del ser humano, protegiendo la vida, la libertad, la dignidad y el honor”, expresó Rosa en su discurso. Y visiblemente emocionada por la presencia de los jóvenes que la escuchaban, agregó: “ustedes son ahora la continuidad de ese trabajo, de esa lucha, son quienes deben hacer memoria, porque el país que olvida corre el riesgo de que las cosas se repitan”.

En la actividad se proyectó el documental La parte por el todo, con la presencia de Roberto Persano, uno de sus directores. En él y a través de tres historias de nietos restituidos (uno de ellos el de Rosa), el film reconstruye distintas “partes” del plan sistemático de apropiación de menores llevado adelante por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura. “Decidimos usar el recurso audiovisual para llegar a los más jóvenes, para no olvidar, porque mientras haya funcionarios que cuestionen a los 30 mil desaparecidos y haya genocidas desfilando en los días de la patria con total impunidad, es imperioso que las nuevas generaciones conozcan esta historia”, expresó Persano luego de la proyección.

El reconocimiento se llevó a cabo en el marco de una serie de actividades organizadas por la UNGS en conmemoración de los 40 años del golpe cívico militar. En ese contexto, el coordinador del Programa MyT Martín Mastorakis pronunció palabras de reconocimiento a Roisinblit. Comenzó recordando que “desde el retorno a la democracia se realizó el Juicio a las Juntas, de una valiosa dimensión simbólica; luego, debido a grandes presiones militares, se implementaron las leyes de impunidad: obediencia debida y punto final. También el Indulto, como parte de una política de estado en favor de los genocidas.”

En ese marco, Mastorakis destacó la importancia de la lucha de las Abuelas, que siguieron luchando –dijo– hasta conseguir la derogación de esas leyes de olvido y perdón. “Con mayor o menor ayuda o apoyo del estado, las Abuelas nunca claudicaron, nunca se rindieron. Continuaron su lucha, continuaron su búsqueda. Por todo esto, nuestro encuentro de hoy nos llena de alegría. Nos da fuerzas para continuar el trabajo que hacemos desde la universidad pública en la defensa y promoción de los derechos humanos”.

Brenda Liener