VINCULACIÓN.

 

Un equipo interdisciplinario de la UNGS lleva adelante un proyecto junto al Municipio de José C. Paz que, a través de cartografía, fotografías y audiovisuales plasmados en una plataforma virtual, apunta a identificar y visibilizar servicios, prácticas y saberes que circulan en los barrios populares del distrito, desde la mirada de quienes los habitan. La herramienta de construcción colectiva busca contribuir a la integración social y cultural y al desarrollo de políticas territoriales. 

 

Representar a través de mapas, imágenes y voces la realidad tridimensional del espacio urbano para poder pensarlo, volverlo visible, organizarlo, darle entidad, identificar y potenciar su riqueza cultural, caracterizar problemáticas para trabajar sobre ellas, fortalecer lazos y planificar políticas territoriales, siempre desde los saberes, miradas y experiencias de sus habitantes. Con estos objetivos en la mira, investigadores e investigadoras docentes de los institutos del Conurbano, del Desarrollo Humano y de Industria y estudiantes de Urbanismo, Comunicación, Sistemas de información Geográfica y Trabajo Social de la UNGS y otras universidades, junto a un equipo de la Dirección de Hábitat del Municipio de José C. Paz, llevan adelante el proyecto “Mapas del encuentro”. Tras un intenso trabajo de campo, pero también en la soledad de las computadoras, a través de varias reuniones, charlas y debates y en conjunto con los vecinos y las vecinas, realizaron hasta el momento el mapeo de 45 barrios populares de la zona, material que quedará plasmado y podrá consultarse a través de una plataforma virtual.

Los y las protagonistas de la iniciativa, que se materializó a través del Fondo Estímulo (www.ungs.edu.ar/vinculacion-tecnologica-y-social/convocatorias-vinculacion/fondo-estimulo), son quienes habitan el barrio: los mapas se vuelven en sus “instrumentos de poder”. “Qué elementos se incluyen y cuáles quedan afuera son seleccionados por quienes habitan los territorios”, explica Eugenia Jaime, directora del proyecto, al remarcar que “los audios, los videos y las tareas de mapeo colectivo reflejan los conocimientos, intenciones, necesidades y configuraciones culturales de quienes viven en el espacio geográfico que se va a cartografiar”. 

Se trata de un ida y vuelta, de trabajar a partir de una articulación entre saberes académicos y técnicos (de disciplinas diversas) y saberes, experiencias, prácticas y miradas de las personas que viven en los barrios populares, que permiten reconstruir la realidad paceña. Como subraya Pablo Gullino, codirector de la iniciativa, “los puntos de coincidencia para trabajar desde lo interdisciplinario también provienen de la preocupación por incorporar activamente a la comunidad en la toma de decisiones y la construcción colectiva del conocimiento”. El proyecto “viene a condensar de forma manifiesta las ganas de trabajar de cara a los barrios que rodean a la Universidad y que también queremos que la integren”, agrega el investigador docente y director de la licenciatura en Comunicación de la UNGS. 

 

Del aislamiento al cara a cara

“Mapas del encuentro” comenzó a tomar forma cuando Mónica Mendoza, directora de Hábitat del Municipio de José C. Paz, se acercó a la UNGS para plantear la necesidad de contar con herramientas para la generación de información cartográfica sobre los barrios populares. A partir de ahí, se conformó el equipo integrado por investigadores e investigadoras docentes, graduados y graduadas y estudiantes, que comenzó a trabajar en el proyecto, que también incluyó el desarrollo de capacitaciones a trabajadores y trabajadoras del Municipio (www.ungs.edu.ar/new/mapas-del-encuentro-capacitacion-a-tecnicos-del-municipio-de-jose-c-paz-para-desarrollar-un-lenguaje-comun-en-materia-de-cartografia). 

Pero, ¿cómo desarrollar un trabajo pensado desde el «encuentro», el vínculo con el otro, en un contexto de pandemia? Durante el aislamiento, el equipo se abocó al desarrollo de la cartografía y la plataforma web y tuvieron lugar una serie de reuniones virtuales. Cuando se fueron flexibilizando los protocolos sanitarios, comenzaron a realizarse los encuentros cara a cara, “más productivos y creativos”, según Jaime y Gullino. 

Para Alejandro Balceda, estudiante de Urbanismo en la UNGS y uno de los participantes del proyecto, volver al trabajo de campo fue «una oportunidad para retomar, luego de mucho tiempo, contacto con el territorio y los problemas que hay en él». «No solo para estudiarlo», aclara, sino como «una oportunidad de producir algo que le sirve tanto a las personas que se encuentran en estos barrios para hacer visible su situación, como al municipio al adquirir nuevas herramientas para poder intervenir de forma eficiente mejorando la calidad de vida de sus habitantes”.   

A partir del trabajo de campo, las entrevistas, el intercambio en persona, el equipo se encontró con cuestiones que llamaron su atención, como la “vitalidad” de los barrios, las “redes comunitarias” entre vecinos y vecinas, la “construcción de lazos” entre diferentes identidades, la idea de “este es mi barrio”. Así, el estar ahí les permitió dar cuenta de la diversidad cultural, las generaciones de inmigrantes de provincias del noroeste argentino y de países latinoamericanos, que comparten sus costumbres, hábitos, comidas. “Desde lo que tienen en común, construyen lazos de comunidad”, sostiene Gullino.

 

Mapear y actuar en torno a problemáticas

La capacidad de los vecinos y las vecinas de encontrar soluciones a la multiplicidad de problemáticas con las que se encuentran, fue otro aspecto que les llamó la atención. Y, en particular, el rol de las vecinas. Como explica Jaime: “Hay un fuerte rol de cuidado de las mujeres, en cuanto a un rol ciudadano activo y muy presente que interviene no solo en los comedores sino también en diversas problemáticas vinculadas a lo ambiental, la seguridad y, por supuesto, en la regularización de los barrios para mejorar las condiciones de vida. Es decir, una idea de cuidado no desde un punto de vista familiar sino con un componente social ineludible”.

En este entramado social y ante una serie de problemáticas, Jaime asegura que “los mapas permiten pensar aquellas preocupaciones que tienen manifestaciones espaciales”, para de este modo “poder localizarlas, observar su cercanía a otras cuestiones problemáticas, medir su tamaño y a partir de esta lectura, articular saberes y conocimientos”.   

En este sentido, el proyecto “invita a entender que la matriz de la desigualdad no puede abordarse separada del territorio”, como sostiene Denisse Córdoba, licenciada en Comunicación de la UNGS e integrante del equipo. Así, el rol de los vecinos y las vecinas, que “desde distintos espacios se organizan, se ponen en acción para ir progresando y adquiriendo aquello que les es negado”, es “fundamental”, para Magalí García, estudiante de Trabajo Social en la Universidad Nacional de José C. Paz. Para ella, el proyecto aporta mucho más que un mapeo, ya que es “ir al encuentro de los vecinos y las vecinas, escuchar, indagar y generar recursos que sean de utilidad para la población”.

Ivana Ayes, estudiante de la Licenciatura en Urbanismo de la UNGS, coincide: “Este proyecto nos permite visibilizar la existencia de diversos barrios populares que conviven con el resto del territorio, pero de forma informal, sin derecho a recibir los servicios urbanos básicos y por ende relegados en todas sus necesidades básicas y derechos de hábitat. Creo que el Urbanismo es una disciplina que aborda no solo los conflictos manifiestos del territorio, sino que problematiza situaciones normalizadas desde un abordaje multidimensional”.

Poder brindar herramientas que mejoren las condiciones sociales de la población es un objetivo en el que coinciden los y las estudiantes que participan del proyecto, que en algunos casos están cursando los primeros años de la carrera, como el de Florencia Scrosoppi, estudiante de la Licenciatura en Urbanismo de la UNGS, quien valora el trabajo interdisciplinario para su formación. “Es una oportunidad más para generar diálogos que nos hagan reflexionar, un proyecto colaborativo que nos propone escuchar, encontrarnos con otros y acercarnos a la realidad de los barrios a partir de las vivencias de sus propios creadores”, reflexiona, por su parte, Córdoba.  

 

La web y mapas 2022

Las necesidades de la población serán las que definan el rumbo del trabajo. Si bien en el marco de la convocatoria del Fondo Estímulo, el proyecto se encuentra en su etapa final, la intención es continuarlo el próximo año a partir de ciertas líneas de acción. Una de ellas puede ser la fotografía. “En la realización del trabajo surgió con fuerza la relevancia de la fotografía, en tanto documento histórico, visual, de otras épocas, como ventana al pasado y a los diferentes movimientos migratorios, orígenes de los barrios, etc., por lo que este puede ser un camino para seguir trabajando”, adelanta Gullino. 

Durante 2021, se generaron 45 mapas de los barrios populares de José C. Paz, en los que se identifican las edificaciones, una aproximación al loteo y el arbolado. También se realizaron entrevistas a vecinos y vecinas de los barrios Providencia, Lamas ll, Aguas Claras y Mirador Altube, en las que cuentan las historias de sus barrios, los encuentros y desencuentros a lo largo del tiempo. Alberto Fernández, historiador paceño, contó historias increíbles de las transformaciones del territorio. Pero aún quedan muchos lugares por visitar, mucho material para mapear y entrevistas para realizar. 

“El objetivo es arribar a un sitio web donde la información sea accesible para que la Universidad pueda dar cuenta de su trabajo en red con vecinos, organizaciones sociales, agentes municipales, docentes y estudiantes”, describe Gullino. Esta “plataforma virtual accesible y dinámica” permitirá “potenciar el trabajo realizado hasta el momento”, asegura al respecto Abel Ortigoza, integrante del equipo de Hábitat del municipio de José C. Paz, quien destaca la “perspectiva integradora” del proyecto. “Es importante sumar a todos los actores que se desenvuelven en el territorio con este tipo de herramientas, con el fin de poder repensar y planificar, junto al Estado, mejores condiciones estructurales en el ordenamiento del espacio geográfico y así garantizar un acceso justo a un hábitat equilibrado y sustentable», agrega.  

“El proyecto en sí mismo permite construir herramientas para la toma de decisiones y de mejora del hábitat”, sintetiza Jaime y concluye: “Desde nuestro rol docente buscamos acercarnos a las problemáticas del ámbito de referencia de la UNGS, que es, además, el lugar que habitamos. Pero que este lazo sea institucional, en representación de la Universidad y junto con estudiantes de nuestra Universidad”. 

 

Equipo
Dirección: Eugenia Jaime
Codirección: Pablo Gullino
Contenidos: Teresita Sacón, Denisse Córdoba, Maximiliano Pavez y Victoria Guzmán
Asistentes permanentes y colaboradores ocasionales: Ivana Ayes, Alejandro Balceda, Nancy Barboza, Cecilia Barros, Micaela Costa, Lorena Ferreyra, Magalí García Márquez, Cristina Gómez. María del Carmen Gonzalez, Manuel Kabusaki, Andrea Oxance, Gabriela Reismann, Lisandry Ruiz Díaz, Florencia Scrosoppi y Constanza Torrilla.
Dirección de Hábitat de José C. Paz: Mónica Mendoza (directora), Abel Ortigoza, Carmen Guastavino y Camila Marín.
Más información:
linktr.ee/mapasdelencuentro
[email protected]

 

 

24/11/21