BECAS.

 

 

Sostener los programas de becas de la UNGS, cuando el confinamiento se sigue extendiendo, da cuenta del intenso compromiso de lxs becarixs y sus directorxs en la adecuación inmediata de su tarea a las condiciones de la virtualidad, y del ajustado acompañamiento de la institución en el fortalecimiento de los vínculos entre todos los actores que facilitan el cumplimiento de los planes de trabajo y el pago de los estipendios correspondientes.

 

Más de un centenar de becarixs, estudiantes y graduadxs de la UNGS continúan desarrollando sus planes de trabajo incluso durante el aislamiento social preventivo y obligatorio. La Secretaría de Investigación de la Universidad, desde los programas de Becas Académicas y Becas de Capacitación en Gestión Académica y en Servicios a la Comunidad y el programa, dependiente del Consejo Interuniversitario Nacional, “Estímulo a las Vocaciones Científicas”, acompaña un caudal de proyectos de trabajo que desarrollan estudiantes y egresadxs de todos los Institutos de la Universidad.

Desde la hora cero de la cuarentena, el horizonte de la Secretaría de Investigación fue priorizar la continuidad de estos trayectos, lo que no ha hecho más que reforzarse con la prolongación del confinamiento. “El mantenimiento del programa de becas académicas ha sido siempre una prioridad para la Universidad; incluso con las mayores restricciones presupuestarias, durante los años del macrismo, la política de la UNGS fue aumentar el número de becas a otorgar y crear nuevas categorías de becas con el objetivo de ampliar el programa”, dice Paola Miceli, Secretaria de Investigación, y agrega: “Este momento tan particular que estamos atravesando, en el que el aislamiento social condiciona el desarrollo de todas las actividades de docencia y de investigación, nos presenta el desafío de sostener y dar continuidad a nuestro programa de becas con mayor compromiso aún. Teniendo en cuenta la situación de crisis social que atravesamos, el programa permite que un conjunto de estudiantes y graduadxs, a través de los estipendios de las becas, sigan avanzando en su formación y carrera académica”.

El total de los estipendios destinados por la UNGS a los beneficiarios de este programa representa un porcentaje importante del presupuesto de la Universidad: entre el 12% y el 14% (sin tener en cuenta las becas de estudio u otras becas extraordinarias). Los montos se actualizan año a año en relación con la paritaria docente, lo que significa, dice Miceli, “que el estipendio de las becas UNGS es más alto que el de las becas que ofrece el sistema de Ciencia y Técnica a nivel nacional”. Para Florencia Carusela, representante del Instituto de Ciencias (ICI) en la Comisión de Becas de la Universidad, la continuidad de las actividades está ligada a los nuevos desafíos que genera la modalidad virtual, y como “cada mes son los directores quienes avalan el trabajo llevado adelante, es fundamental que los becarios refuercen el nivel de comunicación con sus directores respecto de las dificultades que pudieran presentarse en el desarrollo de sus tareas durante esta cuarentena. A su vez, se torna necesario intensificar el acompañamiento realizado por los directores”. El trabajo de las próximas semanas o incluso quizás meses, de acuerdo a cuánto se extienda el confinamiento en el AMBA, para Carusela también plantea otros desafíos, ya que “probablemente algunas actividades requieran readecuaciones, especialmente aquellas que necesitan indefectiblemente de la presencialidad, como es el caso de las actividades experimentales, de campo o frente al aula”.

 

Fortalecer los lazos de trabajo

Reglamentariamente, en los procesos que permiten a cada uno de los programas desarrollarse intervienen diversos actores, con una perspectiva intensamente democrática. En ese ir y venir de las actividades que cada becarix está comprometido a llevar adelante, lxs investigadorxs docentes, en funciones tan diversas como las de dirigir una beca, representar a su instituto en el corazón de la Comisión de becas, evaluar las postulaciones, los informes de avance y finalización, se dimensiona el compromiso de la universidad pública en la formación plena de profesionales.

En la articulación de todos ellos, la Dirección General de Desarrollo de la Investigación y Carrera Académica hace hincapié en facilitar y adecuar los movimientos de documentación propios del área, en sostener la presencia activa de lxs integrantes de la comisión de becas y la actitud de asesoramiento permanente de todo el equipo de trabajo en vistas de resolver los imprevistos de la no presencialidad. Para ello, la plataforma UNGS Activa ha sido una herramienta vital. “Llevamos adelante un acompañamiento intensivo respecto de lxs becarixs, especialmente en estos meses”, dice Miceli, y anticipa que están elaborando una pequeña encuesta destinada a becarixs y directorxs para relevar necesidades y problemas, en línea con el objetivo fundamental de fortalecer los lazos de trabajo entre todos los actores para minimizar las incertidumbres que genera el contexto.

 

Las becas académicas y la articulación con las becas CONICET

Al finalizar el mes de febrero, poco más de 65 becarios (de los cuales el 73% son estudiantes y el 27% graduadxs recientes) le dieron cierre a la convocatoria 2019 del programa. Con la presentación de sus informes finales, el ciclo de evaluaciones que se avecina sobre dicha convocatoria abre nuevas expectativas sobre lo que, para la Secretaría de Investigación, es fundamental. “Lo que advertimos en estos últimos años”, dice Miceli, “es que tanto estudiantes como graduadxs han tomado al programa como una valiosa estrategia para el despliegue de su carrera académica (cada vez más aplican a las distintas categorías que ofrece el programa, al estilo de una carrera) y nos sentimos muy orgullosxs porque se viene produciendo una articulación estimulante entre nuestro programa de becas y las becas del CONICET”. En la última convocatoria del CONICET hubo 25 presentaciones de la UNGS, de las cuales 12 tenían trayectos previos en el propio sistema de becas de la Universidad, y 11 de lxs postulantes la obtuvieron. El 1º de marzo pasado, 68 beneficiarixs del programa de becas académicas dieron inicio a su beca (48 estudiantes y 20 graduadxs). Este programa contempla, además de las categorías de becas con una duración de 12 meses, otras que se extienden por 24, por lo que continúa su trabajo un grupo de becarios de la convocatoria anterior. En total, se benefician hoy 73 integrantes de la comunidad educativa. ¿Cómo lo hacen en contexto de pandemia?

 

La pantalla es el aula

Todas las categorías que se concursan en este programa están articuladas con actividades de docencia, lo que para Miceli “es muy virtuoso, porque profundiza la formación en la docencia (formación que suele ser dejada de lado en la mayoría de los sistemas de becas del país) preparando así a lxs más jóvenes para incorporarse con más elementos al sistema educativo en sus diversos niveles. Si bien ha exigido un trabajo de flexibilización y reacomodamiento por parte de docentes y becarixs, estos últimos están desarrollando las actividades planificadas –y otras no imaginadas– enriqueciendo con su participación esta compleja cursada”, cuentan Mónica Alabart y Carolina Zapiola, quienes dirigen y co-dirigen a Micaela Veneri y Sebastián Aguiló (estudiantes del profesorado de historia) en la categoría inicial del programa: “En función de garantizar el contacto con los estudiantes, armaron con cada comisión grupos de whatsapp que ellos mismos coordinan. Esta estrategia permitió una comunicación cotidiana e inmediata de las cuestiones formales que hacen al desarrollo de la cursada, al mismo tiempo que habilitó un canal de intercambio y acercamiento entre estudiantes y becarios”.

“Lo que puedo advertir hasta ahora”, dice por su parte Eleonora Dell’Elicine, codirectora de Eliana Rodríguez en una beca para graduados que comenzó en 2019, “es que en el repliegue a la virtualidad no nos vimos obligadxs a recrear los códigos desde la nada, sino a instalar como principales prácticas y canales que antes de la pandemia eran complementarios. Buena parte de ese logro se debe justamente a la becaria, que en una beca anterior (como estudiante) propuso organizar no sólo el aula virtual sino también un perfil de FB que funciona en paralelo, y a través de ellos poner a disposición la bibliografía que ella misma digitaliza, el material de apoyo, el foro de consultas…”. Teniendo en cuenta que los planes de trabajo contemplan actividades de formación dentro y fuera del aula, Alabart y Zapiola consideran que, en relación con las primeras, la situación actual no generó grandes cambios: “Hemos mantenido reuniones en forma virtual para seleccionar y discutir bibliografía, planificar el abordaje de los contenidos y plantear la elaboración de materiales didácticos. Al mismo tiempo, cada becario comenzará, en breve, un trabajo de relevamiento, lectura y profundización bibliográfica sobre temas de su interés para la realización posterior de un informe de lectura y para enriquecer el dictado de sus clases, que tendrá lugar, como establecimos en sus respectivos planes, durante el segundo semestre de 2020”.

Es para destacar el punto de encuentro de becarixs y directorxs en la redefinición conjunta de las estrategias de trabajo para el desafío que implica el nuevo contexto y la puesta en valor de la experiencia digital y tecnológica que poseen lxs becarixs, protagonistas de una generación nacida bajo el imperio de dichas herramientas. “Los becarios han realizado un trabajo fundamental, reconocen Alabart y Zapiola, colaborando en la actualización permanente del aula virtual, con la renovación de la bibliografía digital y el armado de una carpeta con las clases –teóricas y prácticas– y materiales en audio y video producidos por las docentes a lo largo de la cursada. En las clases virtuales sincrónicas tienen un rol clave organizando todos los aspectos técnicos de la reunión y participando en la elaboración de materiales didácticos”. Para Dell’Elicine, el impacto del repliegue a la virtualidad fue sobre el vínculo con la docencia: “la presentación clásica de un tema en el práctico con bibliografía especializada, que es la actividad que anuda investigación y docencia, obviamente no se pudo materializar”. Sin embargo, dice, “en las tomas de decisión y estrategias para administrar la incertidumbre, las opiniones de la becaria y del adscripto fueron especialmente buscadas, en la medida que están en condiciones inmejorables para evaluar la eficacia del mensaje tanto desde la proposición pedagógica como  desde las posibles recepciones de los estudiantes”.

Otros programas, más becarixs

Luego de 12 meses de trabajo, mayo también fue un mes de cierre para lxs becarixs del programa Estímulo a las Vocaciones Científicas de la convocatoria 2018, destinado a estudiantes universitarixs de grado que inician su formación en investigación. Nueve estudiantes de la UNGS egresaron de este programa anual del CIN, con un antecedente en investigación de alta valía en el sistema. Este programa ya cursó la convocatoria 2019 y la UNGS fue sede, por primera vez, del operativo de evaluación de postulaciones correspondientes a universidades de la Región Metropolitana. En marzo, y durante dos jornadas de trabajo coordinadas por la Dirección General de Desarrollo de la Investigación y Carrera Académica de la UNGS, visitaron la Universidad 69 investigadorxs docentes de las 16 universidades nacionales que integran la regional. Organizadxs en 5 comisiones (Ciencias médicas y de la salud, Humanidades, Ciencias Sociales, Ingenierías y tecnologías, y Ciencias naturales y exactas), evaluaron un total de 661 postulaciones.

Este año, la beca EVC del CIN incorpora 13 estudiantes de la UNGS que iniciarían su formación en investigación el próximo 1º de agosto. Otros 30 beneficiarixs activxs se encuentran contenidos en el programa de becas de Capacitación en Gestión Académica y en Servicios a la Comunidad que, a diferencia de la periodización anual que sostienen los programas de becas ya referidos, abre sus convocatorias de acuerdo a las necesidades específicas de los Institutos y unidades del Rectorado. Lxs becarixs se desempeñan en áreas tan diversas como la Unidad de Biblioteca y Documentación, el Museo Interactivo, el Centro Cultural y el Centro de las Artes (Secretaría de Cultura y Medios), la Dirección de Servicios y Acción con la Comunidad (Secretaría de Desarrollo Tecnológico y Social) y el Programa de Políticas de Género (Secretaría General).

Cuando la presencia de la Universidad se intensifica para sostener el trabajo de lxs becarixs, facilitar el desarrollo de sus planes de trabajo y acompañarlxs en la resolución de problemas y carencias, así como para reconocer conocimientos y prácticas (en otro momento no necesarios) que ponen a disposición para el desarrollo de sus actividades, se trasluce la virtuosidad de una comunidad educativa. Y como bien dijo Dell’Elicine, “desde un punto de vista formativo, la exacerbación de incertidumbre que significa esta coyuntura de pandemia puede dejar algunas cosas positivas: investigar es lanzarse a una incertidumbre, enseñar también. Buena parte del oficio que están eligiendo es administrar este vacío. No hay fórmula ni receta, no hay título ni diploma que ahorre el ponerse a pensar”.

Tamara Pachado

 

 

 

16/06/20